Hoy más que nunca estoy decida a llenarme de de colores,
y colbón; nunca he hecho una cometa yo sola, pero recuerdo que cuando estaba
pequeña yo era la auxiliar de mi hermano a la hora de fabricar las cometas, así
que hoy será el día en que sea yo la artista.
Ya tengo listo el colbón, tijeras, lápiz, baritas de
palma, hila nylon y mucho papel seda,
lo primero que debo hacer es la estructura de mi cometa con las baritas de
palma y luego amarrarlas con hila nylon, pero creo no logró que queden en la
posición correcta.
Después sentirme algo frustrada intentándolo durante más
de tres horas y que no me saliera, resignadamente debí pedir ayuda a la única
persona que sabía me ayudaría, mi hermano, aunque primero se burló por un rato, porque me había quedado grande
una tarea tan sencilla.
Luego de un par de minutos mi armazón estaba lista para
ser llena de papel de miles de colores, pero todo debía ser con mucho cuidado
pues el papel de seda es supremamente delicado y podría romperlo o dañarlo.
Empecé por el fucsia, mi color favorito, a continuación el celeste y morado,
parecía que estuviera haciendo un arcoíris, era genial sentir el olor a colbón
y lo rápido que cortaban las tijeras al pasarlas por el papel.
Finalmente logre que mi cometa en forma de mariposa se
viera tan llena de color que bastaba con mostrarla para sonreír, pero mi
trabajo aún no acababa, debía encontrar el peso y la medida correcta para que
la cola de mi cometa fuera balanceado, así que puse una y otra vez pedacitos de
papel al final de la cometa hasta que logré mi cometido.
Es extraño ahora ver
mi cometa y pensar que algo tan divertido, tenga tanto trabajo para que pueda
volar, creo que recordar porque era la auxiliar de mi hermano cuando niña me
ayudo a entenderlo cuando se enojaba al verme pegar mal el papel en la cometa y
una vez más demostrarme que el colbón sirve para mucho más que hacer manillas.
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